PENTECOSTALES EN EL DESIERTO

Artículos de Fe

Dios

Dios en su ser esencial es, invisible (Juan 1:18, I Timoteo 1:17) inconocible (Lucas 10:22, Mateo 11:27) inmaterial (Juan 4:24) omnipresente (Salmo 139:7-12) es uno en número y unidad (Deuteronomio 6:4) es el Padre del universo como el Creador / Progenitor ( Isaías 63:16, 9:6, Salmo 89:26) y paternidad para la humanidad como sustentador y cuidador (Salmo 103:13, Mateo 9:6).

El Verbo es Dios revelándose a sí mismo (Juan.1:1-3), la auto muestra de sí mismo (Hebreos 1:1-3, Isaías 9:6), Dios saliendo desde sí mismo (Apocalipsis 5:6,7) Dios procediendo o emanando, el cual de quien sus “salidas” han sido desde la antigüedad, desde la eternidad. (Miqueas 5:2 Apocalipsis 1:8).

Jesucristo es el Verbo hecho carne (Juan 1: 1, 14 Miqueas 5:2), Dios manifestado en carne (I Timoteo 3:16), la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15), y en Él habita toda la plenitud de la deidad corporalmente (Colosenses 2:9). Él es Dios visible (Hebreos 1:1-3) conocible, (Juan. 14:8), alcanzable (Mateo 11:28-30) tocable (I Juan. 1:1-3, Juan. 20:27), es el revelador del Padre (Juan. 14:9, 17:6) el único camino al Padre (Mateo 11:27, Juan. 14:6-8) y el Padre revelado (Juan.10:30, Isaías.9:6, Apocalipsis 1:8, 11). Él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el todopoderoso, el que era, y es, y ha de venir (Apocalipsis 1:8). Él también es ser humano completo (He. 2:10-18), el verdadero hijo de María (Mateo 2:1, Lucas 2:33, 34, Gal. 4:4), el segundo hombre Adán (I Corintios 15:47), el postrer Adán (I Corintios 15:45) y el Hijo de Dios mediante ambos nacimiento (Lucas 1:35, Romanos. 1:3) y declaración (Romanos. 1:4, Hechos 13:33). Su victoria sobre la muerte, el infierno, y la tumba (I Corintios 15:1-4) eleva al nombre de Jesús a la posición de autoridad universal más alta. El poder total y la autoridad de la Deidad está encapsulado en ese nombre (Juan 5:43, filipenses 2:9, Juan 14:13, 14, 26, Hechos 4:12).

El Espíritu Santo es Dios habitando al creyente en agencia personal, (Jeremías 31:31-33, Romanos 8:9), es un Espíritu (I Corintios 12:13), es el Espíritu de Gracia, (Hebreos 10:29) , es el Espíritu de Dios (Romanos 8:9) es el Espíritu de Jesús (Juan 14:17, 18, Hechos 16:7, II Corintios 3:17), es la fuente de y medio para dispersar la gracia de Dios durante la Era de la Iglesia. (Hechos 2:38, I Corintios 12:l) y es esencial para la salvación (Hechos 2:36-38, 11:14, Romanos 8:9).

El Hombre y la Salvación

El Hombre - varón y hembra – está hecho a la imagen de Dios (Génesis 1:27; 9:6). Esto lo aparta de toda la demás creación (Génesis 1:26). Él es ambos terrenal (Génesis 2:7) y universal (I Tesalonicenses 5:23; Hebreos 4:12), y es ambos finito (I Corintios 2:11,12) e infinito (Génesis 2:7).

1. El bienestar del hombre es la voluntad de Dios (Romanos 8:26,27)

2. El hombre está actualmente aislado de este bienestar debido a la trasgresión de Adán (Génesis 3:4-6, Romanos.3:23). La paga por el pecado es la muerte (Génesis 2:17). Por lo tanto, la primer pareja de la raza humana murió (en otras palabras. Fueron apartados de Dios) el día en que pecaron.

3. La raza humana es representada por dos cabezas federales. Adán es la primera cabeza federal de la raza humana porque los humanos descienden de él y portan el resultado de su estado caído y por lo tanto nacen en pecado y están formados en iniquidad, (I Corintios 15:47; Romanos 3:23; Romanos 5:12,19).

4. Jesucristo vino como el “segundo hombre,” o como el “postrer Adán.” Como tal, Él es la segunda “cabeza federal” de la raza humana (I Corintios 15:21,22,45; Romanos 5:12-21). El triunfo de Cristo sobre el pecado, la muerte, el infierno, y la tumba (I Corintios 15:1-4) creó un nuevo puente entre Dios y el hombre (I Timoteo 2:5; Colosenses 2:13). Esto es lo que la salvación es. La “Salvación” (griego. soter) significa hacer completo, hacer entero, restaurar, como en la salud total, cuerpo, alma, y espíritu (Hebreos 2:9-11; I Tesalonicenses 5:23). Por eso es que, ambos la salvación por el alma y la sanidad divina para el cuerpo es una realidad en la iglesia. (Éxodo 15:26; Mateo 4:23,24; Hebreos 13:8; Isaías 53:5; I Pedro 2:24; Santiago 5:14-16). Sin embargo, el cuerpo aun no siendo glorificado todavía, todavía está sujeto a la vanidad (Romanos 8:20), por eso es que se necesita la sanidad. Esto no obstante, ni Las Escrituras, elimina el uso de proveedores de salud humana. Además, si el creyente muere, el alma no reposa durmiente, sino que la promesa es que el que está ausente del cuerpo está instantáneamente presente con el Señor (II Corintios 5:6).

5. Uno se convierte en el receptor del don de Dios de salvación mediante la obediencia a la orden dada en el día del nacimiento de la iglesia. “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:38,39). El arrepentimiento (Lucas 13:3; Hechos 2:38; Lucas 24:47), el ser bautizado (inmergido) en agua en el nombre de Jesucristo (Hechos 2:38; 8:16; 10:48; 19:6). Y el ser llenados con el Espíritu Santo (Hechos 2:38; 8:16; 10:48; 19:6) fue la experiencia normativa en el Nuevo Testamento y son los elementos esenciales para la salvación inicial. Esto cumple el nacimiento del agua y del espíritu acerca del cual habló Jesús en Juan 3:3-5.

6. “Ser bautizados en” o “con”, “siendo llenos con”, y “recibir” el don del Espíritu Santo son todas frases bíblicas sinónimas que describen la misma experiencia. La descripción de Lucas acerca de este fenómeno es: “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen,” (Hechos 2:4). Mientras que existe un número de señales que son documentadas como acompañantes a la llenura del Espíritu Santo, la experiencia normativa del Nuevo Testamento al recibir el Espíritu Santo incluía el hablar con otras lenguas. (Isaías 28:11,12, Marcos 16:17, Hechos 2:4 10:48, 11:14, y 19:6, I Corintios 14:14, 15, 18). El hablar en lenguas en Hechos 2:4, 10:46, 19:6 y el don de lenguas son explicados en I Corintios 12 y 14 son lo mismo en esencia, pero diferente en uso y propósito.

7. Esta promesa del Espíritu Santo no fue un “pensamiento postrero” ni de importancia secundaria. El Antiguo Testamento está repleto de promesas y descripciones de esta promesa y claramente juega n papel central en el plan de Dios para el gobierno de su pueblo (Joel 2:28,29; Isaías 28:11,12; Jeremías 30:31, Hebreos 10:16). Jesús lo describe como la “promesa del Padre,” lo cual Pedro reitera después (Lucas 24:47; Hechos 1:8, Hechos 2:33).

La Iglesia

La iglesia es fundada por Jesucristo mismo (Mateo 16:18) y es compuesta por esos que han creído en Él (Juan 3:16 y 1:12). Las escrituras contienen varías descripciones de la iglesia, incluyendo el cuerpo de Cristo (I Corintios 12:12-14, 25:27), La novia de Cristo (Efesios 5:25-32), una casa espiritual (edificio; Efesios 2:19-22), una nación santa (I Pedro 2:9), y los escogidos de Dios (Colosenses 3:12). “Iglesia” literalmente quiere decir “los llamados fuera.” El primer concilio describe a la era de la iglesia como Dios visitando “por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre” (Hechos 15:14). Mientras que la iglesia recibe las promesas espirituales del Antiguo Testamento prometidas a Israel nacional, la iglesia no es Israel (Romanos 11:25), no es una nación terrenal (Hebreos 12:22-23) y su misión no es tomar el control político y gubernamental del mundo a través del evangelismo. Mas bien está plantada en la tierra y crece escondida en los corazones de seres humanos y no públicamente en estructuras políticas (Mateo capítulo 13). Los propósitos de mayor alcance de Dios sí, de hecho, incluyen el dominio político de la tierra (Apocalipsis 20:6; I Corintios 15:24); sin embargo, esto será logrado en la batalla de Armagedón (Apocalipsis 19), no durante la era de la iglesia.

1. Misión: La misión de la iglesia es ser los recipientes de, y llevar las buenas nuevas de Jesucristo al mundo (Mateo 28:19). Esto incluye traer a luz todo recurso aceptable para lograr el cumplimiento de estos fines.

2. Mandato: La iglesia esta suspendida en tensión entre su mandato teológico (preservando la verdad, Judas 3) y su mandato apostólico (esparcir la verdad, Mateo 28:19), de los cuales ninguno de los dos es efectivo, excepto si son realizados por, y en, el Espíritu. El intentar “llevar a cabo la obra de Dios” sin esta unción invariablemente lleva hacia la destrucción de la polaridad y la distorsión inevitable de la misión y la identidad de la iglesia.

3. Avivamiento: La iglesia es una entidad dinámica, viviente de la cual su poder motivador es el Espíritu Santo. El discipulado es completamente voluntario sin coerción. La iglesia es auténticamente la iglesia solamente mientras es la encarnación de la misión de Dios en la tierra, de la cual su misión es traer la vida renovada – salvación (avivamiento) a todos los que desean. “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” (Juan. 12:32).

Consumación de la Era de la Iglesia

La Era de la Iglesia será consumada con el arrebatamiento (harpazo, griego, “llevarse, tomar abruptamente, capturar) de la iglesia. El Señor aparecerá, luego los muertos en cristo resucitarán, y nosotros los que estemos vivos y permanezcamos seremos arrebatados con ellos para encontrarnos con el Señor en el aire (I Tesalonicenses 4:13-17; I Corintios 15:51-54; Filipenses 3:20,21).

El Milenio y el Futuro

El estrago sobre la tierra incrementará hasta que “será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces,” (Daniel 12:1; Mateo 24:3-8). Este todavía futuro periodo de tiempo de tribulación, prefigurado en los eventos de la persecución judía en el año 70 después de Cristo, es descrito en Apocalipsis capítulos 6-18, culminando con el regreso de Cristo en la batalla de Armagedón en Apocalipsis capitulo 19. Después de esto vendrá el amanecer de un nuevo día sobre la tierra. Durante mil años habrá “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (Lucas 2:14, Apocalipsis 20:1-5; Isaías 65:17-25; Mateo 5:5; Daniel 7:27; Miqueas 4:1-2; Hebreos 2:14; Romanos 11:25-27).

El Juicio Final

Cuando concluyan los mil años, habrá una resurrección de todos los muertos, los cuales serán llamados delante del gran trono blanco para su juicio final. Todos de los cuales su nombre no se encuentre escrito en el libro de la vida serán lanzados al lago de fuego, quemándose con azufre que Dios ha preparado para el diablo y sus ángeles, Satanás mismo será lanzado al lago de fuego (Mateo 25:41; Apocalipsis 20:7,15; 21:8).

La Restitución de Todas las Cosas

La promesa de las Escrituras es que vendrá un día de “de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.” (Hechos 3:21). Los santos profetas profetizaron en torno a la futura restauración de la bendición y prominencia para Israel. Las profecías de la restitución de todas las cosas no incluyen la restauración del diablo, sus ángeles, y todos los pecadores (véase Apocalipsis 20:10-15; Romanos 8:21; I Corintios 15:24, 25).

Ordenanzas

1. La Comunión: En la noche de la traición de nuestro Señor, Él comió la cena de la pascua con sus apóstoles, después de la cual Él instituyó el sacramento (una práctica sagrada). “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. 20De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:19-20). La instrucción de Jesús fue “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí”. (I Corintios 11:25). Pablo agrega que el hacer esto anuncia la muerte del Señor hasta que Él venga (I Corintios 11:26). Pablo también proporciona instrucciones acerca de cómo observar la cena del Señor (I Corintios 11:23-34). De esta manera fue instituido el uso del pan y del fruto de la viña, de los cuales literalmente se participa, como emblemas de su cuerpo roto y sangre derramada. Mientras que no hay dirección en las Escrituras en torno a que tan seguido se tiene que tomar la comunión, muchos han encontrado que por lo menos una vez al año, o durante tiempos especiales de necesidad, el tomar la comunión ha unificado y fortalecido espiritualmente los corazones del pueblo de Dios.

2. El Lavamiento de Pies: Cuando culminó la cena de pascua, “se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.” (Juan 13:4,5) Jesús dijo, “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” (Juan 13:14,15). El ejemplo bíblico coloca al lavamiento de pies en el mismo tiempo general y escenario que la comunión cuando ambos son conectados con el anuncio de su traición por parte de Judas (Juan 13:1-27; Mateo 26:20-24).

El Creyente individual

Una definición bíblica de “creyente” incluye a uno que creyendo y aceptando el mensaje del evangelio y que con todo el corazón abraza al objetivo de las buenas nuevas esto es, Jesús, se convierte en un seguidor y discípulo. Usando definiciones bíblicas, no existe tal cosa como un creyente que no es también un discípulo (Hechos 11:26). Todos los creyentes en las Escrituras fueron definidos como:

1. Llenos o bautizados con el Espíritu: Esta era la norma, no la excepción (Hechos 19:1-6) y era considerado como algo normal y esencial para ser incluido en Cristo y su reino (Romanos 8:9). Por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo (I Corintios 12:13)

2. Sepultados con Cristo en el bautismo en agua: En los escritos de Pablo, el bautismo era el punto en el cual la iniciación en la iglesia era confirmada como ocurrido (Colosenses 2:11-14). El arrepentimiento y el bautismo proporciona la remisión de pecados (Hechos 2:38).

3. El ser iniciado al cuerpo también significaba ser iniciado a la misión de Cristo

Uno no puede conocer a Cristo sin abrazar su propósito (Lucas 19:10), causa (Mateo 28:19, 20; Hechos 1:8), y señorío (Hechos 2:36: I Corintios 8:6,12:3,1:9).

4. La misión del creyente es, en toda faceta de la vida individual, desplegar y proclamar las buenas nuevas del amor de Dios, ambos a través de palabra y obra. Cristo fue la encarnación de la misión de Dios en la tierra. Cristo no puede ser conocido separado de misión. De la misma manera, es imposible ser un creyente y “conocer a Cristo” aparte de su misión (de Cristo) en la tierra. El ambiente de la iglesia es una cultura que nace de esta prioridad de misión.

5. Implicaciones del Individuo Humano como el Templo de Dios

La Biblia otorga numerosas descripciones del creyente individual. En el cuerpo de Dios, ellos son “miembros cada uno en particular” (I Corintios 12:27). También son “hijos de Dios,”(I Juan 3:2) “discípulos” (Juan 15:7,8), “luz” (Mateo 5:16, Efesios 5:8), “sal” (Mateo 5:13), “santos” I Corintios 1:2, Romanos 1:7), vasos (II Timoteo 2:20), y “el templo de Dios” (Efesios 2:20-22, I Corintios 3:16). Una gran parte del contenido en las epístolas del Nuevo Testamento está dedicada a expandir sobre la implicación del individuo como el templo de Dios. Como un templo tienen que “estar apartados” solo para los santos propósitos de Dios.

El espíritu humano está apartado “de,” así como también “para“. Por ejemplo, tiene que estar apartado de todo lo que es profano – todo el odio, amargura, ingratitud, idolatría y tales cosas… en contraste, tiene que estar apartado para los santos propósitos de alabanza (Juan 4:23-24, Filipenses 3:3), agradecimiento (Efesios 5:20), reverencia, y oración (Filipenses 4:6, Efesios 6:18).

El Alma/mente/emociones de la misma manera tienen que ser apartadas de la lascivia, los pensamientos malignos, la deshonestidad, etc., y apartados a la pureza, belleza, caridad, honestidad, etc. Los cinco sentidos tienen que ser cuidadosamente guardados en torno a lo que entra y reside en la mente y lo que es permitido para que estimule a las emociones para que actúen (Filipenses 4:8, II Pedro 3:1,2). He aquí, la amonestación de Pablo a ponerse el “el yelmo de la salvación” que protege la mente (Efesios 6:17). Como una manifestación de sus principios éticos, David declaró, “No pondré delante de mis ojos cosa injusta”. (Salmo 101:3). Estos principios en la vida práctica incluyen la separación de la revoltura histórica y cultural de entretenimiento mundano y adoración excesiva de la carne, sin considerar su origen o forma, lo cual todo corre en contra, virtualmente en toda manera, a lo vibrante, el poder, pureza, y triunfo de la santidad de Dios. El creyente se abstiene de los proveedores de tales cosas, incluyendo, mas no limitado a todo material impreso que despierta intereses impuros, actos de música y canciones sucias, y producciones de música (I Corintios 15:33), Películas estilo Hollywood, y la televisión, deportes mundanos, contenido inapropiado de la internet, y todas las demás formas y medios de tales (Deuteronomio 7:26).

El cuerpo es específicamente identificado por las Escrituras como siendo el templo del Espíritu Santo (I Corintios 3:16,17 6:19,20). El cuerpo siempre tiene que ser cuidadosa y modestamente vestido, (I Timoteo 2:9) reservado para la gloria de Dios, no utilizado para la gloria de la carne (I Corintios 3:17). La adulación de la carne es una clase de adulterio; esto es, adorar al templo en vez de adorar al Dios del templo. El gloriarse en el hombre en cualquier situación, ya sea religiosa, en el teatro, o eventos deportivos, es un conflicto con la Biblia, (I Corintios 3:21). “No se deleita en la fuerza del caballo. Ni se complace en la agilidad del hombre. Se complace Jehová en los que le temen. Y en los que esperan en su misericordia.” (Salmo 147:10,11). Los creyentes tienen que adornar la doctrina de Dios, nuestro Salvador, en todas las cosas (Tito 2:10).

En contraste a la enseñanza de los antiguos griegos, y después, los gnósticos, la Biblia no enseña que el cuerpo humano es malo, ni que es un impedimento a la espiritualidad. Mas bien, es la morada de Dios a través de la cual y por la cual Él trasmite su gloria al mundo (Mateo 5:16). Como uno habría de esperarse, la morada de Dios es sagrada (I Reyes 9:3, I Corintios 3:16,17) y por lo tanto tiene que ser apartada de todos los demás usos así como también de toda inmundicia, inmoralidad, impureza sexual, deseo ilícito, y todos los actos sexuales inmorales (Romanos 1:27-32). Cualquiera o toda la inmoralidad sexual contamina el templo de Dios (I Corintios 3:17). Cualquier actividad que se presta a sí misma a acomodar y hacia la tentación de tal cosa tiene que ser evitada, incluyendo la vestimenta sensual, el bailar, la natación mixta, y la asistencia a lugares y eventos que acomodan tales cosas (I Pedro 2:11). Además, otros abusos del cuerpo tales como la glotonería (Proverbios 23:1-3,23), cualquier adicción a una sustancia, o actos de impureza contrarios al espíritu y palabras de la Biblia, tales como el apostar, el uso del tabaco y el alcoholismo (I Corintios 6:9,10, Gálatas 5:21), y cualquiera otras acciones que van en contra de la sagrada separación de eso (Apocalipsis 21:8) que está dedicado nada mas para usos santos (I Corintios 6:11,12, II Corintios 7:1). Las relaciones sexuales son intencionadas y solamente aceptables dentro de los límites del matrimonio (Hebreos 13:4). El matrimonio es ordenado por Dios (Mateo 19:5,6) y es la provisión de Dios para evitar la inmoralidad sexual (I Corintios 7:9) así como también siendo una piedra principal de toda la civilización (Génesis 2:18, 21-24).

La gloria (Romanos 2:10) del creyente masculino es manifestada, entre otras maneras, en levantar manos santas como un acto santo a Dios (I Timoteo 2:8). La gloria de la creyente femenina es manifestada, entre otras maneras, a través de la emanación de la divina gloria en su apariencia (I Pedro 3:3,4). Todo lo artificial es visto como una obstrucción a su belleza auténtica y debe ser evitado (I Timoteo 2:9,10). La joyería, (I Timoteo 2:9), el maquillaje, (II Reyes 9:3) tintes, y cualquier otra artificialidad, así como la vestimenta inmodesta, son vistos como esfuerzos por artificialmente inducir belleza (Isaías 3:16-24, I Pedro 3:1-5) y reemplaza el resplandor perdido de la gloria de Dios como es visto en la cara del creyente así como también en los cielos. Todo esto está bíblicamente asociado con Jezabel, la cual es ambos un ejemplo en el Antiguo Testamento (I Reyes 18:4, 19:1-2, II Reyes 9:7,30), así como también en el Nuevo Testamento de la seducción y la artificialidad (Apocalipsis 2:20,22). Por lo tanto, los “cosméticos,” derivado de “cosmos” (arreglo, como en el universo) son esfuerzos por inventar el brillo y resalto, que son normativos en la presencia del Dios viviente así como también dentro del creyente (Filipenses 2:15).

6. Creyentes como la gloria de Dios

La humanidad requiere ambos el género femenino y masculino para completar el papel como reveladora de la imagen de Dios, esto es, siendo hechos en la imagen de Dios (Génesis 1:27). Por eso es que, las Escrituras son firmemente consistente en su insistencia en mantener las distinciones femeninas/masculinas. Esto se lleva a cabo en numerosas maneras, yendo desde la explicaciones repetidas del orden de la naturaleza (I Corintios 15:38-41; I Corintios 11:3), incluyendo las relaciones sexuales siendo la norma entre varón y mujer (Génesis 2:24, 4:1,2; Proverbios 18:22), hasta los entredichos concernientes a la vestimenta, y las distinciones entre las cosas que están asociadas con el hombre en contraste a las que están asociadas con las mujeres I Corintios 6:9, Deuteronomio 22:5, I Corintios 11:4,5, 14,15). Los pantalones, por ejemplo, bíblica e históricamente son equivalentes a ceñir “como varón” los lomos (Job 38:3), algo que las mujeres no hacían (Deuteronomio 22:5). Incluido entre estas distinciones estaban ocupaciones y actividades que eran masculinas en oposición a las que eran consideradas femeninas (I Timoteo 5:14; Tito 2:4,5 y Tito 2:6-8). El pelo también es una distintiva exterior que las Escrituras utilizan para mostrar este principio. El pelo cortado para lo masculino (I Corintios 11:4, 13), pelo sin cortar para lo femenino (I Corintios 11:5,6,14), también son ejemplos utilizados para enfatizar este principio (I Corintios 11:7-9). Incluso en la libertad, e igualdad de los géneros en el nuevo nacimiento del Nuevo Testamento del Espíritu y ministerio, (Gálatas 3:28; Efesios 2:15,16) Pablo firmemente demarca la igualdad en el ministerio como algo ajeno a la destrucción de las distinciones femeninas y masculinas (Hechos 2:17,18). Él insiste que el hombre y la mujer, aunque ambos pueden estar igualmente ungidos, (Hechos 21:9; I Corintios 12:10) no obstante deben mantener su orden y distinción de género exteriormente a través del pelo cortado del hombre y el pelo sin cortar de la mujer (I Corintios 11:13-15). Estas pautas claramente no pueden ser descartadas como prejuicios culturales locales de los días pasados. Tampoco pueden ser clasificadas como asuntos parroquiales que solo fueron pertinentes a un periodo de tiempo. Mas bien, están, conectadas a la base y orden permanente de la creación y deben ser abrogadas de acuerdo al antojo y loquera de una sociedad mundana.

7. El Ministro

Los ministros de Cristo son bíblicamente definidos como “administradores de los misterios de Dios” (I Corintios 4:1). Las responsabilidades de un administrador son dobles: él es ambos un protector e inversionista de los bienes del dueño que son puestos en su cuidado. Él primero es responsable por proteger las verdades reveladas de la Palabra de Dios, las cuales componen la doctrina bíblica de la iglesia. Estas responsabilidades incluyen tomar el cuidado de la doctrina, el mantenimiento del enfoque de la iglesia en la misión del Padre, y el preservar el Espíritu profético, viviente, guiador, de revelación dentro de la iglesia (Judas 3, Tito 1:9, 2:1, 7, I Timoteo 4:16, II Timoteo 1:13 Mateo 24:42-51). Él protege, maneja, y cuida (Hechos 27:11).

Segundariamente, el ministro no nada mas tiene que proteger, sino que también tiene que invertir los bienes del Padre, ganando un aumento en la inversión. Desde este punto de vista, él tiene que dar nutrición al rebaño, atenderlo, laborar, trabajar, (I Pedro 5:5) y producir un crecimiento y ganancia en la inversión (Mateo 25:14-30). En la iglesia, esta ganancia toma forma como crecimiento en el cuerpo, ambos en cantidad y en calidad.

a. La Administración de la Vida Personal

Como un miembro de Worldwide Pentecostal Fellowship, la administración de la vida personal incluye los siguientes promesas aceptadas libre y voluntariamente:

i. Como un guardián de mi vida personal, yo seré honesto y tendré honor con todo ser humano en toda materia de vida y negocio.

ii. Al convertirme en un ministro del evangelio yo seré fiel en torno a la justicia y la vida moral. Yo evitaré, hasta más alto grado de mi capacidad, toda apariencia de mal, perseguiré la vida santa y dará la espalda a toda la mundanería en todas sus formas y lugares carnales y malignas; entretenimiento u otra cosa. Además lucharé por prevenir el abuso de la santidad de mi vida y la de mi familia al prohibir acceso a tales cosas en mi hogar. Al ejemplificar este compromiso, y de debido a su naturaleza altamente inaceptable, yo evitaré solicitar la televisión para el ministerio o la publicidad. También evitaré tener producciones televisivas, u otras producciones de Hollywood o producciones estilo Hollywood y películas en mi casa o en otro lugar. También evitaré involucrarme en cualquier otros programas radiales o material inaceptables similares a éstos, a través de la internet o cualquier otra tecnología presente o futura. Yo limitaré mi uso de todo tipo de formas de tecnología de comunicación a lo que es educacional, de negocio, o de otra manera integró y edificante.

iii. Yo apoyaré a la World Pentecostal Fellowship con mis cuotas mensuales contribuidas trimestralmente. Este monto puede venir de mis diezmos personales, de los cuales lo restante también puede ir a la WPF o a otro destino en la obra de Dios.

iv. Yo evitaré de hablar o escribir públicamente en contra de cualquier otra organización apostólica/pentecostal. No obstante, yo guardo el derecho de hablar o escribir conforme Dios me guié en contra de cualquier pecado, moda o compromiso que debilite la verdad o justicia de la Palabra o Reino de Dios.

v. Yo tomaré la libertad para dirigir la iglesia local que pastoreo de acuerdo a la Palabra de Dios y como Dios dirige, sin interferencia de nadie.

vi. Yo promoveré el avivamiento, apoyaré a misiones, promoveré unidad, evitaré la discordia, y fortaleceré a mis hermanos en toda manera posible.

vii. Yo promoveré y practicaré éticas ministeriales en toda fase de mi vida. Yo respetaré a otros ministros y no solicitaré a miembros de otras iglesias apostólicas.

viii. Yo me preparé constantemente en cuerpo, mente y espíritu.

ix. Yo ejercitaré la autoridad de un líder espiritual en vez de una de un asalariado o dictador.

x. Yo colocaré la unidad y el bienestar de la iglesia más arriba de mi bienestar personal.

xi. Yo trataré de guiar a la iglesia hacia el avivamiento apostólico total y crecimiento y hacia todo lo que esto conlleva.

xii. Yo traté de edificar la iglesia local en la cual yo trabajo sin desacreditar otras iglesias, solicitar miembros de otras congregaciones de similar fe preciosa, o reflejar sobre otros ministros.

xiii. Yo no competiré con otro ministro apostólico por un llamado a un pastorado apostólico en una manera inapropiada o no ética.

xiv. Yo, con mi renuncia, cortaré toda relación pastoral con cualquier feligrés anterior y no realizaré contactos pastorales en el campo de otro pastor apostólico sin su conocimiento o consentimiento.

xv. Yo predicaré la palabra, estaré listo en tiempo y fuera de tiempo, reprobaré, reprenderé, exhortaré, con perseverancia y doctrina.

La Santidad de la Vida Humana y la Familia

El hombre solo de todas las cosas, sensible e insensible, está hecho a la imagen de Dios. Como tal su vida es más preciosa que las demás. Por lo tanto, el tomar la vida humana en cualquier manera está lleno de complejidad (Éxodo 20:13; Génesis 4:8-10; Números 35:6,12). Consecuentemente, reconocemos el derecho de nuestros miembros a servir a su país como objetores de conciencia, no como miembros de menor valor o constancia, sino que mas bien sirvan con honor en capacidades que, aunque exijan la mayor lealtad y entrega, no obstante honren sus convicciones en estas materias (Romanos 14:22).

Además, mientras que la Biblia reconoce a Dios como el autor de la vida, y está involucrado en la creación de vida nueva (Jeremías 1:5; Salmos 139:13-16; Isaías 44:24), y mientras que cada individuo porta la imagen de Dios, el abortar tal vida no es nada más fatal para la víctima, sino pecaminoso también, debilitante a los sobrevivientes, y a la sociedad en general.

1. El ambiente óptimo para la sociedad es la familia. En observar no nada más la vida, sino la calidad de vida de cada individuo, entendemos que el ambiente óptimo para el crecimiento, desarrollo, y el bienestar de cada miembro de la sociedad es el modelo bíblico de la familia. Ésta se compone de un hombre y una mujer como marido y mujer, (Génesis 2:24; Mateo 19:4-9; Efesios 5:22-25,28) casados de acuerdo a pautas legales y bíblicas, e incluye todos los hijos de dicha pareja, ya sean biológicos o adoptados (Salmos 127:3; Santiago 1:27; Levíticos 14:29). La familia extendida es compuesta por esos familiares de sangre y a través del matrimonio resultando de la unión legal de un hombre y una mujer (Lev. 25:25; Números 27:6-11; Jueces 18:19; Hechos 10:2,11-14, 16:31,32). La familia es la institución social fundamental para el mantenimiento de una sociedad ordenada.

2. El ser del hombre durante la muerte: Estando hecho a la imagen de Dios, el ser del hombre trasciende las limitaciones finitas del tiempo, materia, y el espacio. Por lo tanto, el almal/espíritu del hombre es infinita, eterna, y no deja de existir. Durante la muerte física el cuerpo es separado del almal/espíritu (Eclesiastés 12:7). El cuerpo permanece en la tumba, el alma/espíritu permanece conciente e inmediatamente encuentra su morada ya sea reunida con Dios (II Corintios 5:6-8) o, su murió apartada de Cristo y sin salvación, experimenta la indeseable separación eterna / condenación de Dios (Lucas 16:22-25). Cuando un creyente muere, su alma/espíritu está conciente y viva, e inmediatamente en la presencia de Dios (II Corintios 5:8).

3. Existe una resurrección de todos los seres humanos, “cada uno en su debido orden” (I Corintios 15:20-23). Los justos serán arropados con una nueva casa, un cuerpo el cual es celestial en vez de terrenal (II Corintios 5:1-8).

4. Todo ser humano estará delante de Dios en juicio. Existe una brújula moral inalterable en el universo basada en el carácter divino y los atributos de Dios. De acuerdo a este principio todas las acciones humanas y las decisiones de todos los individuos serán juzgadas. La línea fue marcada para la raza humana cuando esta brújula moral fue dada al mundo a través de la ley de Moisés (Éxodo 20:1-21). Después de la muerte, todo ser humano estará delante de Dios en juicio (Hebreos 9:27; Hechos 17:31; Jeremías 17:10; Apocalipsis 20:12).

5. El fundamento del universo tiene razón y propósito. Todo lo anterior indica que la historia humana, así como también la historia del universo, tiene significado. En el fundamento del universo, se para la razón. Por lo tanto, el ser humano no es el producto del destino, ni de la suerte fortuita o un hallazgo afortunado, sino mas bien el resultado de la razón (II Timoteo 1:9).

El diezmar

El diezmar no nada más era la décima parte de las ganancias de uno, pero también era el primer décimo de los primeros frutos. Comenzando con los días de la creación, perteneciendo a, y por lo tanto perteneciendo santo al Señor, la idea de los primeros frutos es establecida desde el principio. Nuevamente es visto en Génesis en Abraham pagando diezmos a Melquisedec (Génesis 14:18-20, Hebreos 7:4-10). Después de esto, Jacob también diezmó, (Génesis 28:22) así como también lo hizo Israel al diezmarle a los levitas, (Números 18:21,22) y Jesús lo patrocinó como algo que debe ser rutinario (Mateo 23:23). El quedarse con cualquier parte del diezmo era robar a Dios (Malaquías 3:8-10). El darle al Señor es un privilegio que le pertenece a su pueblo. El motivo por el cual se da es el amor y un conocimiento que todo lo que uno posee, de hecho es, una posesión del Amo, y que nosotros simplemente somos sus administradores. El dar alegremente es el conocimiento que Dios suplirá toda necesidad. (II Corintios 9:7)

Actividades en la Escuela Pública

Estamos en contra de estudiantes escolares atendiendo shows, bailes, clases de baile, teatros, involucrándose en actividades escolares que van en contra de sus escrúpulos religiosos, y siendo obligados a vestirse en cualquier manera que expone inmoralmente el cuerpo.

Estamos en contra de estudiantes escolares siendo obligados a tomar clases coeducacionales que involucran a niños y niñas siendo mezclados en la natación, calistenia, y otras actividades atléticas mientras están vestidos con prendas no apropiadas que inmodestamente exponen el cuerpo.

Estamos en contra de los estudiantes escolares siendo obligados a tomar clases, en las cuales, bajo el disfraz de clases de salud o cualquier otro nombre, la educación sexual es enseñada coeducacionalmente o videos o lecciones son dadas que promueven comportamiento inmoral, amoral, o no natural.

No aprobamos que los estudiantes escolares sean obligados a ser enseñados o escuchar a esos que promueven o abogan por actividad sexual de cualquier tipo que no sea la que está dentro de los lazos de la relación matrimonial entre esposo y esposa.

El Matrimonio y el Divorcio

Hasta que la muerte los separe

La Biblia

La Biblia es inspirada por Dios y es la Palabra infalible de Dios. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.” (II Timoteo 3:16). La Reina Valera versión 1960 será la versión oficial utilizada para desarrollar todos los materiales o programas de esta confraternidad.

Sociedades Secretas, etc.

Basado en las Escrituras, sostenemos que los cristianos no tienen que tener conexión alguna con sociedades secretas, organizaciones o entidades dentro de las cuales la confraternidad con incrédulos está atada por un juramento (Santiago 5:12; II Corintios 6:14-18).

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